Las Zonas de Oportunidad y Colonialismo en Puerto Rico

El pasado 20 de Octubre del 2018 sale en la prensa de Puerto Rico y en los medios televisivos el anuncio del documento presentado por El Servicio de Rentas Internas (mejor conocido como el IRS por sus siglas en inglés), donde se crean las llamadas zonas de oportunidades y la guia de como se irían a manejar los Fondos de Oportunidades Cualificados (QOF, por sus siglas en inglés).

Puede accesar dicho documento en el enlace aquí: https://www.irs.gov/pub/irs-drop/reg-115420-18.pdf

Estos fondos que se encuentran incluidos en la nueva sección 1400Z del Código de Rentas Internas son destinados especialmente para la creación de “oportunidades” para negocio en zonas denominadas como en desventaja económica en comparación con el resto de la nación. Por lo tanto, tales regulaciones afectarían directamente a los empresarios e inversores dentro de estas ‘Zonas de Oportunidades’.

La medida resulta cónsona con la promoción hecha por el gobierno de Puerto al anunciar que La Isla esta abierta para negocio. Por tanto, el gobierno de PR le ha dado una buena acogida a la propuesta donde, mediante legislación, se intenta eximir al sector privado del pago de impuestos locales sobre las ganancias de capital. Sin embargo, dicha exención estaría supeditada a la inversión de dicho capital en la estabilización y recuperación económica de Puerto Rico mediante la creación de empleos entre otras cosas. Las regulaciones y guías para el establecimiento de negocios dentro de las consabidas Zonas de Oportunidades se encuentran detalladas en el documento de referencia presentado por el IRS.

Sorprendentemente, esta no es la primera vez que se legisla en favor de grandes compañías e inversores. En Octubre del 2011 El Departamento de Comercio y Exportación de PR (DCE) expande la zonificación de lo que se conoce como Zona Libre de Comercio Exterior de San Juan, Mayagüez y Ponce. Dentro de estas Zonas se ubican almacenes de productos de manufactura y distribución de varias grandes empresas. Estas empresas se encuentran relacionadas con el comercio internacional,obviamente atraves de La Marina Mercante de los Estados Unidos, y son parte importante del sostenimiento económico de este mercado marítimo. Mercado marítimo que es protegido a su vez gracias a la Ley de Cabotaje dentro del Merchant Marine Act (conocido como Jones Act, 1920). Algunas de estas empresas son; Overseas of the Caribbean, Inc., El Morro Ship Chandle, entre otras (según El Dpto. de Comercio).

Las empresas establecidas en la Zona Libre de Comercio pueden disfrutar de los siguientes beneficios:

  • Exención del pago de aranceles (duties) y arbitrios para la mercancía extranjera que es admitida en la Zona.
  • Sin límite de tiempo para el almacenaje de la mercancía, ni el requisito de especificar su destino final.
  • Desde la Zona Libre la mercancía puede ser exportada o transportada a otra Zona Libre o Subzona sin pagar aranceles ni arbitrios.
  • Los aranceles y arbitrios son pagados solamente cuando la mercancía es introducida en el país; es decir, que el pago de aranceles y/o arbitrios puede ser diferido al momento de la venta.
  • La mercancía que se mueve a la Zona Libre para el propósito de su eventual exportación puede ser objeto de reembolso de los aranceles pagados.
  • Libre elección de pagar la tasa más baja aplicable, ya sea de los componentes o del producto terminado.
  • No se pagan aranceles por el valor añadido que pueda ser atribuido a procesos de manufactura y ensamblaje en la Zona Libre.
  • No se pagan aranceles ni arbitrios por la mercancía, componentes o productos que son destruidos en la Zona Libre, ni por la pérdida de materia prima en los procesos de manufactura.
  • Exención del pago de impuestos sobre el inventario para toda la mercancía extranjera y doméstica que es mantenida en la Zona para exportación.
  • La Zona está libre de las restricciones de cuota que establecen los Estados Unidos.
  • La Ley 159 de 2004, según enmendada, también exime del pago de contribuciones toda propiedad mueble o inmueble que se encuentre en una zona activada; incluyendo, sin limitarse inventarios y equipos
  • (Fuente: Departamento de Comercio y Exportación de PR)

Los mismos beneficios o similares a estos se esperan en las llamadas Zonas de Oportunidades.

La tradición de crear incentivos a las empresas americanas establecidas en la isla es tan vieja como lo es el status colonial de la isla. In 1870 la producción de caña de azúcar en Puerto Rico era la base de la economía en la isla. Sin embargo, el Congreso de los EUA crea una tarifa a los productos extranjeros para proteger los productores locales de la azúcar de remolacha. Esto junto al evento de la Guerra Hispanoamericana, creó una crisis a la industria azucarera en PR que duró hasta fines del siglo 19.

No fue hasta 1900 que con la creación de la Ley Foraker, y el tratado de libre comercio en Puerto Rico, cuando la inversión de capital comienza a fluir dentro de la isla y consigo la modernización de las centrales azucareras. La inversión de capital norteamericano era excento de taxes en el nuevo territorio. El mismo trato especial de taxación persiste hoy día bajo la leyes de triple excepción para la inversión norteamericana y sus corporaciones.

Esta triple excepción de impuestos es usualmente usado para describir la inversión de capital, incluido los bonos municipales, cuyos intereses y ganancias son excentas de impuestos municipales, locales y federales. En otras palabras, se creó entonces un paraíso fiscal en el nuevo territorio y el cual persiste hasta el día de hoy.

En 1976, la sección 936 del Servicio de Rentas Internas (IRS) se convirtió en la caja de diamante que atrajo la inversión de la mayoría de las industrias Norteamericanas. Esto permitió que un 80% de las los subsidios gubernamentales fueran a manos de entidades extranjeras con las que las pequeñas empresas en PR no podian competir. Aunque este influjo de capital extranjero adelantó la economía grandemente, también es cierto que el nivel de pobreza no cambió en absoluto y se mantuvo el nivel de pobreza sobre el 40% (el mayor en la nación y sus territorios). Mientras tanto, la taza corporativa a las empresas locales no eran tan complacientes, diseminando la probabilidad de crear un capital interno.

Por tal razón al desaparecer la sección 936 entre 1996 al 2006 y al no tener un comercio local robusto, la economía de la isla se fue diluyendo en préstamos a inversionistas atraves de la emisión de bonos con unos intereses ilusinantes que atrajeron la avaricia de los fondos buitres. Estos son los mismos que están hoy queriendo cobrar los dividendos prometidos por el gobierno de PR sobre la inversión en bonos.

Con una economía en caída y un desempleo de un 12%, no surge otra idea que la de continuar incentivando el capital extranjero, mientras los profesionales y empresarios locales tienen que comprometerse económicamente para subsistir o abandonar la isla.

Como vemos la tradición e historia de excepción contributiva nos ha acompañado durante más de un siglo. Aunque tenemos que reconocer la gran aportación de esta inversión en el desarrollo económico de Puerto Rico, también es cierto que ha atraído la creación de fondos buitres o inversores que apuestan con ganancias a su favor y a merced del pueblo puertorriqueño. Es esta el alma del status quo económico y político en que se encuentra sumida la isla y el gobierno de Puerto Rico. Nadie propone nada distinto, nadie quiere pensar fuera de la caja (mente) sometida a los grandes intereses corporativos. El contrato social de mutuo acuerdo entre el gobierno y los gobernados a pasado a ser acuerdos entre el gobierno y los grandes intereses, dejando afuera al pueblo (los gobernados).

La tradición colonialista ya no tiene que ser preservada por el imperio, porque para eso están las ’Big Pharma’ y Corporaciones que controlan el bolsillo de los partidos políticos y los gobiernos de turno. Los mismos intereses que han sido los protegidos por el sistema de gobierno colonial por más de un siglo.

Pero ya es el tiempo de romper con esta maldita tradición y mover a Puerto Rico hacía una era de igualdad y progreso mediante la incorporación del territorio a la Federación de Los Estados Unidos de Norte America.

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